viernes, 26 de mayo de 2017

Mordientes y Mordido - Azufre

Finalmente, existe otro procedimiento dentro del grupo, usado para lograr tintas muy leves y es el denominado al azufre, que consiste en pintar la plancha de cobre con aceite de oliva y, una vez terminado el dibujo, espolvorear con flor de azufre; al cabo de pocos minutos puede lavarse la plancha con diluyente. Puede hacerse también mezclando el azufre con el aceite y pintando con esta amalgama.

Creta o carbonato de cal: se emplea para desengrasar las planchas de metal.

Talco: esteatita o jaboncillo de sastre, es un silicato de magnesio hidratado. Es prácticamente insensible a los ácidos y álcalis y se presenta como un polvo blanco, saponáceo, que se utiliza en lápices al pastel.

Mordientes y Mordido - Acido Clorhídrico y Clorato

Agua 880 gramos.
Ácido clorhídrico 100 gramos
Clorato de potasa 20 gramos

En agua tibia se disuelve el clorato y se echa lentamente en el ácido clorhídrico.

Ninguno de estos tres tipos de mordiente no nítricos produce efervescencia y sus emanaciones son menos molestas y dañinas.

El último de los citados, da perfectos tonos negros pero tiene el inconveniente de que forma cardenillo, que es preciso eliminar de vez en cuando con una disolución o saturación de sal común (cloruro sódico) en vinagre.

Es muy conveniente darle a la plancha un lavado a base de ácido acético (vinagre) y sal si se utiliza como mordiente el percloruro, después de haber quitado por completo el barniz sea cual fuere éste.

Todos los mordientes actúan con mayor energía y rapidez en tiempo caluroso y seco que en húmedo y frío.

Mordientes y Mordido - Acido Crómico

Dos fórmulas se usan indistintamente. Una, con el ácido crómico ya preparado:

Agua 620 gramos.
Alcohol 60 gramos.
Ácido crómico 60 gramos.


Y la otra, combinando el ácido sulfúrico y el bicromato de potasa:

Agua caliente 800 gramos.
Bicromato de potasa 150 gramos
Acido sulfúrico 350 gramos


La acción es más lenta que la del ácido nítrico, pero las tallas quedan muy puras.

Mordientes y Mordido - Percloruro de Hierro

Llámase también a este producto cloruro férrico y sesquicloruro de hierro. Tiene aspecto de piedras amarillentas, que generalmente están húmedas por ser una substancia muy delicuescente.

Se disuelven en agua para obtener una graduación máxima de 46 grados Baumé. A ésta se le agrega agua para obtener baños a 41, 38, 37 y 35 grados Baumé. Muerden más las soluciones cuanto más diluidas son y por eso se emplean en el orden indicado, ya que siempre se empieza por los mordidos más débiles.

Entre las ventajas que presenta sobre el ácido nítrico, la más sobresaliente es la de profundizar sin ensanchar las tallas.

Este producto es el que se emplea para el huecograbado fotomecánico.

Mordientes y Mordido - Acido Nítrico

El mordiente más clásico y característico del cobre es el ácido nítrico, llamado también aguafuerte y de él toma su nombre el procedimiento.

Se emplean para el mismo fin el percloruro de hierro, ácido crómico y el ácido clorhídrico adicionado de clorato de potasa.

El ácido nítrico puro es un líquido transparente, denso, incoloro, que ataca enérgicamente todos los metales menos el oro y el platino; desprende vapores al contacto del aire y su olor es muy picante e irrita las mucosas nasales. Se debe conservar en frascos de vidrio con tapón esmerilado para que cierren herméticamente. Para aplicarlo al grabado ha de ser muy puro y se ha de rebajar con agua, vertiéndolo poco a poco en ella hasta obtener la graduación deseada. No se ha de vaciar el agua al ácido, porque se produce un brusco descenso de temperatura que con facilidad hace estallar el recipiente que lo contiene y salta en menudas gotas que producen llagas muy dolorosas si tocan la epidermis.

Para conocer la graduación de la solución se pone una parte de ella en una probeta y se introduce en el líquido el pesa ácidos.

Entre 15 y 18 grados Baumé, el mordido es lento y suave; a 20 grados B., es más intenso, pero aun moderado; y de 22 a 24 grados B., es rapidísimo.

No se ha de sobrepasar esta graduación porque las tallas se ensanchan y quedan remosqueadas.

A 15 grados da tonos claros; a 20, medios; a 25, vigorosos.

Los inconvenientes de este mordiente son : la efervescencia por efecto de la cual se producen burbujas que atacan los bordes del barniz, que restan pureza a las tallas y el desprendimiento de vapores nitrosos que además de desagradables son muy nocivos.

Aguafuerte

Grabado que debe su nombre al empleo de ácido nítrico, aqua fortis o aguafuerte. Fue el orfebre italiano Maso Finiguerra quien descubrió el sistema del aguafuerte, técnica que han practicado artistas como Rembrand, Goya, Durero.

El aguafuerte, técnica química indirecta de grabado sobre metal, es un procedimiento de impresión con elementos en hueco.

Consiste en recubrir una plancha, generalmente de cobre, con un barniz impermeable a la acción de los ácidos; luego, se incide esta capa de barniz con la ayuda de una punta de acero y, finalmente, se somete la plancha al mordido del ácido, el cual, al atacar al metal traduce en surcos

aquellas líneas trazadas en la capa del barniz. La misma palabra se emplea para denominar no solo las planchas grabadas por este procedimiento, sino también las pruebas o estampas obtenidas con ellas.

Tinta al Azucar

Se dibuja ésta con pincel, con una amalgama de goma arábiga, azúcar y

un poco de aguada negra (con el fin de poder apreciar el dibujo). Una vez
seco éste, se da una ligera y muy uniforme capa de barniz; luego se somete la plancha a un baño de agua, lo cual provoca la disolución de la mezcla dada a pincel y la nueva desnudez de la plancha, excepto en las zonas reservadas por el graneado de la resina ( aguatinta ), si la hubiera. Puede procederse al grabado.
Permite una gran espontaneidad en el tratamiento ya que puede trabajarse a trazo de pincel.

Aguatinta a la Pluma

Fue utilizado por Gainsborough (1727 -1788). Este procedimiento consiste en dibujar sobre la plancha con pluma o pincel, con el ácido directamente y sin la protección de la resina, alternando la operación con el resto del proceso habitual en el método del aguatinta.

Agua tinta (del latín Aqua -agua- y tinta -teñida- )

Es la técnica que mejores resultados produce cuando se desea lograr valores planos en los grabados, por ejemplo, distintas tonalidades de gris, o un negro muy profundo. El procedimiento más común consiste en distribuir uniformemente una pequeña capa de finísimo polvo de resina sobre la superficie de una plancha de metal haciendo pasar por un tamiz fino resina común, copas, almáciga y sandáraca o una oleorresina como la pez de Borgoña y hasta el asfalto o betún de Judea. Se calienta el reverso de la plancha para que se reblandezca y adhiera la resina. En cuanto se vea que el tono mate de ésta se transforma en brillante, se retira del fuego. Entonces se reservan con barniz aquellas zonas que deben conservarse blancas en la estampa y se procede al grabado mediante el ácido conveniente; éste actúa, en los intersticios de las partículas de resina de cuya cantidad y distribución dependerá la mayor o menor intensidad o profundidad de la corrosión para lograr de este modo distintos matices de medias tintas.

El graneado con resina puede repetirse varias veces en la misma plancha, empleando distintos grosores de la misma, para variar los efectos, ya que cuanto más grandes son las partículas, mayores son los espacios que las separan y por lo tanto los puntos que en el metal se graban.

En el aguatinta puede aplicarse el uso del lápiz graso o el sistema a la pluma.

sábado, 1 de octubre de 2016

Altar

Un altar (del latín altare, de altus «elevación») es una estructura consagrada al culto religioso, sobre la cual se hacen ofrendas o sacrificios. En algunas civilizaciones antiguas, para designar un altar de piedra, se suele utilizar el término "ara" (plural aras). La más conocida de ellas es el Ara Pacis de la Roma Imperial.

En la Antigüedad

En la Antigüedad un altar era, bien un lugar elevado o alto (en su origen simple montículo de tierra o de piedra), o una tabla colocada sobre unas gradas, en el que se depositaban ofrendas y/o se celebraban sacrificios a la divinidad.
Ara Pacis del emperador Augusto.

En el mundo clásico greco-romano los altares o aras eran usados para sacrificios de sangre, ofrendas sin sangre, y libaciones con vino. Existían altares públicos (en templos, plazas, campamentos militares...) y altares privados o domésticos (elemento de la casa ante el cual la familia efectuaba sus devociones). También eran frecuentes las aras votivas, dedicadas a algún dios en consideración por un beneficio recibido.

En los comienzos del rito cristiano, el altar estaba constituido por una especie de mueble de madera, más o menos trabajada, que se podía desplazar para los oficios (los primeros lugares de culto no eran, necesariamente, lugares específicos dedicados al mismo).

Fue a partir del siglo IV cuando los altares empezaron a colocarse en el ábside del templo. Más tarde, hacia el siglo XII, el altar permanecía inamovible, utilizándose para su confección, tanto la piedra como el mármol u otros materiales nobles. Generalmente, el altar, cubría un sepulcro sellado que contenía las reliquias de los mártires.

Los altares tenían que tener siempre, en el lugar en el que se guardaban la hostia o el cáliz, una piedra de consagración (ara), que habitualmente se colocaba en el centro del altar cristiano, generalmente embutida en su tablero, para la celebración de la Eucaristía.

Los Altares Mayores están decorados, generalmente, con retablos más o menos elaborados, y que adquirieron su mayor relevancia durante la época gótica.

En los primeros siglos, el altar se situaba en el centro del presbiterio y el oficiante estaba de cara a los fieles; servía (sirve) para disponer, sobre él, los objetos rituales y de culto y para dar mayor relevancia al oficiante (normalmente un sacerdote) de manera que quedara separado del resto de los asistentes al oficio y subrayar su contacto más directo con la divinidad.

En la religión cristiana, por ejemplo, se compone normalmente de una mesa donde el sacerdote ora y de una serie de elementos simbólicos como una cruz latina (con o sin la figura de Jesucristo), o una vela representando el principio y el fin con las letras alfa y omega.

Un altar se puede dedicar a un dios, un santo o personaje relevante de una creencia o a una persona.

Altares


Altar católico

La Iglesia Católica los adoptó desde su origen para la celebración de la misa pero hasta el siglo III debió servirse de mesas comunes de madera (aunque no exclusivamente), según afirman los historiadores y se infiere de las dos que se dicen fueron utilizadas por San Pedro en Roma. Llegado dicho siglo, si no antes y sin abandonar del todo los usos originales, se constituyó el altar con el sepulcro de algún mártir colocando encima de él una gran lápida a modo de mesa.

En las catacumbas de Roma se hallan indicios de cuatro formas de altares:

los portátiles o movibles, a modo de trípode o de mesa,
los fijos y aislados, que se componen de una lápida sobre un pie derecho en medio de un cubículum,
los adosados a modo de sarcófago aplicado a un muro,
los arcosolios o sepulcros de mártires insignes cuya tapa servía de mesa, bajo un arco o bovedilla en un nicho decorado.

Desde la paz constantiniana, se construyeron altares de mayores dimensiones que los movibles y adosados, dándoles la forma de mesa rectangular sostenida por una columna central o por cuatro en los extremos y colocándolos en medio del ábside o presbiterio de las basílicas, siempre sobre algún sepulcro de mártir, hasta que en el siglo VII empezó a encerrarse en ellos sólo algunas reliquias de diferentes mártires, como hoy es costumbre. Con alguna frecuencia se aprovechaban las mismas aras que pertenecieron a los gentiles, poniéndolas como sostén de los altares cristianos, según lo demuestran algunos ejemplares que hoy existen.

Durante la Edad Media siguió el altar con las mismas formas descritas ya prismática, ya imitando un sepulcro, ya de mesa con una o más columnitas y casi siempre labrados en piedra, por lo menos, desde el siglo IV. Desde el siguiente, se hicieron raras las criptas debajo del altar y entonces se colocaban reliquias en una pequeña cavidad abierta en el soporte central de la mesa o en ésta misma, envolviéndolas antes en un lienzo fino y encerrándolas en una botellita de vidrio o cajita de madera, sellada por el obispo consagrante del altar.

La liturgia católica permite celebrar misas en cada una de las capillas de una iglesia, cada una con su propio altar, por lo que el principal recibe el nombre de altar mayor.

El altar mayor de cada iglesia continuó situado en el ábside principal o cabecera y en posición aislada. Pero al adoptarse los retablos en la época románica y sobre todo, al tomar éstos gran desarrollo en los siglos XIV y siguientes, se tuvo que adosar el altar en la mayoría de las iglesias, dejando de estar accesible por todos los lados.


Fuente: Wikipedia

Arte celta

El término arte celta alude a las expresiones artísticas de los llamados pueblos celtas. Es, sin embargo, una categoría subjetiva y discutida, tanto como el propio concepto de "civilización celta", ya que se aplica a un período de tiempo muy dilatado y a múltiples culturas relacionadas pero diferentes entre sí.

De hecho, la expresión "arte celta" se emplea sobre todo en relación al arte pagano tardío y cristiano temprano de las islas británicas, cuya más notable expresión son los manuscritos ilustrados altomedievales ricamente ornamentados con elementos estéticos propios del arte nativo insular. Ejemplos son el Libro de Kells, el Libro de Durrow o los Evangelios de Lindisfarne. También destacan las piedras pictas escocesas, cálices, broches y cruces celtas.

El arte celta insular, con sus característicos motivos de lazos y espirales, está estrechamente relacionado con (e influenciado por) el arte ornamental y zoomórfico vikingo, sobre todo el estilo Borre.

Características:

  1. Abstracción geométrica: se desmaterializa el arte, guardando sólo las líneas esenciales de la figura representada o incluso prescindiendo totalmente de ella (espirales, entrelazados, etc.). Las formas se reducen a esquemas geométricos.
  2. Creatividad: muchas veces la obra solo es un pretexto para dar rienda suelta a la técnica y la imaginación del artista.
  3. Horror vacui: el llamado horror al vacío, acuñado por los romanos (véase la Columna de Trajano) también es muy característico del arte celta. No se encuentra prácticamente ningún punto vacío en el espacio dispuesto por el artista.
  4. Zoomorfismo: los animales, sean una especie existente o bien de carácter fantástico, tienen preferencia a la hora de ser incluidos en la decoración céltica. Probablemente estas figuras tuvieron en su origen un carácter totémico.
  5. Predominancia de lo ornamental sobre el contenido: el artista celta puede situar una escena en el centro de la obra pero siempre se recreará en los adornos secundarios, que parecen ser lo más atractivo para él y que reflejan mejor su manera de expresarse.

En resumen, el arte céltico se caracteriza por su simbolismo y gusto por la geometría, produciendo una sensación de "caos ordenado" con sus formas abigarradas pero simétricas. No desconoce cierto naturalismo, pero estiliza lo plasmado huyendo del realismo total.

Obras del Arte Celta


El Arte Celtíbero

Su construcción más característica son los castros, poblados con recintos amurallados levantados en las cimas de los montes, que se localizan en las áreas ocupadas por los celtas en el valle del Duero o en Galicia: Las Cogotas (Ávila) y Castro de Santa Trega (Pontevedra), respectivamente.

Algo más tardía y en relación con la cultura ibérica, son las ciudades de los arévacos, algunas de ellas con gran desarrollo urbanístico como en Numancia, y otras más primitivas, excavadas las casas y calles sobre la roca como en Termancia.

La escultura está representada fundamentalmente por los verracos, figuras de animales que se asemejan a toros, protectores de la ganadería. Son característicos de esta escultura animalista los Toros de Guisando (Ávila).


Fuente: Wikipedia

lunes, 18 de mayo de 2015

Armarium

El armarium (del latín: armarium; español: armario) es el nombre de un determinado nicho en el claustro de un monasterio. A veces también armariolum.

Los monjes guardaban en tales armarii sus libros litúrgicos. En los monasterios de los siglos XII y XIII, cuando todavía no se habían impuesto las grandes bibliotecas –la escasa cantidad de libros no hacía necesaria tal cantidad de espacio–, los armarii eran nichos en la pared oriental del claustro, entre la sala capitular y la portada de la iglesia. El armarium era administrado por un cantor, que lo mantenía cerrado durante las horas de trabajo corporal, durante la noche y la comida. Delante del armarium ardía una vela. Dentro se colocaban tablas, que soportaban los libros. Las puertas daban una cierta protección.

Tras el aumento del número de libros en los monasterios, algunos armarii fueron reconvertidos en tumbas para el abad u otro personaje importante.

Armarium


Bibliografía
- VVAA. Los Monasterios Románicos. Fundación Santa María la Real - C.E.R. 2ª Ed. Aguilar de Campóo (Palencia), Enero 2005. ISBN 84-89483-16-7.
- Tom Graber, Martin Schattkowsky (Ed.): Die Zisterzienser und ihre Bibliotheken. Buchbesitz und Schriftgebrauch des Klosters Altzelle im europäischen Vergleich Leipzig, 2008. ISBN 978-3-86583-325-9
- Edgar Lehmann: Die Bibliotheksräume der deutschen Klöster im Mittelalter (Schriften zur Kunstgeschichte 2), Berlin 1957, pág.2-7.

martes, 1 de octubre de 2013

Altar

Altar. Lugar donde se realizan los sacrificios religiosos, en el cristianismo suele incluir una mesa y el sagrario (lugar donde se guarda la hostia o el cáliz) y está situado a continuación del presbiterio. En un templo cristiano el principal se llama altar mayor se sitúa en el ábside. Frecuentemente se decorada con un retablo.

jueves, 20 de junio de 2013

Adaraja

Cada uno de los huecos que queda entre los sillares, mampuestos o ladrillos en el extremo de un muro para ensamblar, en su prosecución, los
sillares, mampuestos o ladrillos con los que se
continúe la construcción del muro o edificio

viernes, 1 de marzo de 2013

miércoles, 27 de febrero de 2013